Zona de interesesel programa básico

3½–4 horas de visita

Programa
I

Una jornada dispuesta para que la escala del complejo salga sola, del orden de los lugares y no de las cifras que recita el guía.

Cómo es la jornada

Empezamos en la Judenrampe, porque sin la rampa el resto del día no tiene punto de referencia. Aquí se descargaron durante dos años los transportes de toda Europa y aquí se hacían las selecciones, a unos cientos de metros de la puerta de Birkenau, fuera de la ruta que cada año recorre más de un millón de visitantes. De allí vamos a los almacenes de alimentos y a la planta de chucrut, es decir, a la retaguardia que alimentaba todo el complejo y en la que el hambre de los presos era una partida calculada en una tabla.

La segunda parte de la jornada muestra que el campo llegaba mucho más allá de la alambrada. El subcampo femenino de Budy está en campo abierto, sin torres de vigilancia a la vista, y con él se relaciona uno de los peores crímenes de la historia de Auschwitz. La exposición de Jawiszowice introduce el hilo industrial: un campo construido para un consorcio, en el que todo lo decidía el cálculo. La cantina de las SS cierra el cuadro, porque a cuatrocientos metros de la puerta con el lema Arbeit macht frei la guarnición del campo bebía cerveza y veía películas.

Terminamos en el Museo de la Memoria de los Habitantes y delante de la casa del comandante. Ese orden es deliberado: primero el sistema y su economía, después las personas que vivieron dentro de ese sistema a ambos lados del muro. Por un lado, casi dos mil nombres documentados de vecinos que ayudaron a los presos jugándose la vida de sus familias. Por otro, una casa en la que el comandante comía con su mujer y sus cinco hijos.

Qué aprende el participante por el camino

  • Que Auschwitz no fue un solo lugar, sino una red de cuarenta y cinco campos en lo que hoy son Polonia, Chequia y Alemania.
  • Qué fue la Zona de Intereses: cuarenta kilómetros cuadrados de tierra despejada de la que se expulsó a más de diez mil personas.
  • De dónde salía la comida del campo y por qué el hambre fue en ese sistema una decisión y no un efecto secundario.
  • Quién pagaba por el trabajo de un preso, a quién y cuánto.
  • Que la ayuda a los presos fue una red organizada y no una serie de gestos sueltos, y qué se jugaban quienes la prestaban.

Esto es solo una parte de lo que contamos durante el programa.

Presupuesto para su grupo
Díganos cuántos serán, desde dónde salen y en qué idioma quieren el programa. Respondemos en un día laborable.

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